Sobre Nosotros

Partido Comunista del Ecuador Comité Provincial de Pichincha
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¿Quiénes Somos?

Somos el Comité Provincial de Pichincha del Histórico Partido Comunista del Ecuador, la Organización de Ricardo Paredes Romero, Jesús Gualavisí, Dolores Cacuango, César Endara, Joaquín Gallegos Lara, Newton Moreno, Tránsito Amaguaña, Oswaldo Albornoz Peralta, Neptalí Ulcuango, Enrique Gil Gilbert, Edwing Pérez y de Gustavo Iturralde. Somos el Partido de las Clases Populares, de los Obreros y Campesinos, de los Pequeños y Medianos Comerciantes y Emprendedores Nacionales. Somos el Organismo Político Natural del Pueblo Ecuatoriano siempre presente en sus Luchas por construir una Sociedad con Verdadera Justicia Social.
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viernes, 31 de mayo de 2024

postheadericon Video Recomendado Dr Augusto Tandazo Análisis de Actualidad e Historia Política Ecuatoriana

 



jueves, 9 de mayo de 2024

postheadericon La CIA en El Ecuador Divide y Vencerás - Los Orígenes del PCMLE: La Infiltración y División del Partido Comunista del Ecuador

La CIA en El Ecuador Divide... by Partido Comunista del Ecuad...

martes, 11 de abril de 2017

postheadericon Gustavo Iturralde ex sec gral del Partido Comunista del Ecuador habla sobre el Gobierno y Alianza País


jueves, 26 de enero de 2017

postheadericon NORMAS Y PRINCIPIOS

Las organizaciones para su funcionamiento tienen como base dos elementos fundamentales de sobrevivencia, un elemento que se refiere a normas de funcionamiento, esto es a su componente orgánico, y un elemento que se refiere a los objetivos, a la razón de ser, a los principios, y este es el componente filosófico o teórico, que en el caso de las organizaciones comunistas es el marxismo leninismo, cuya piedra filosofal y razón de ser, es la defensa de los derechos e intereses de los trabajadores y la construcción con ellos de una sociedad socialista sobre los escombros del capitalismo.

Esa esencia filosófica y de principios les ha permitido a los Partidos Comunistas, identificarse históricamente como el Partido de la clase obrera, y el nacimiento y desarrollo de estos partidos ha estado siempre indisolublemente ligados a su vinculación con los obreros y sindicatos, con los trabajadores de la ciudad y del campo, con la defensa de los explotados y en contra de los explotadores. El Partido Comunista del Ecuador fue parte de ello desde 1926 hasta hace poco. Hoy pretenden imponer las normas para pisotear los principios.

El gobierno de Rafael Correa, no se cree ni el mismo cuando se autocalifica revolucionario y socialista, pues ha desatado la política más antiobrera, contra las organizaciones sindicales, en la historia de la República del Ecuador, pues con las enmiendas constitucionales, atenta contra la existencia de sindicatos y centrales sindicales, o que demuestren lo contrario los comensales de Carondelet, que no pueden exhibir una sola medida o ley en favor de la clase obrera, porque todo ha sido en contra de ella.

Obedientes a la política gubernamental, el Partido Comunista del Ecuador fue dividido y surgió un sector expulsado que conformó un Partido Comunista Ecuatoriano, sin embargo, hoy se encuentran unidos expulsados y expulsadores en defensa del gobierno, han iniciado una persecución en contra de los comunistas que estamos con los derechos de los trabajadores, con la Confederación de Trabajadores del Ecuador vinculada desde su nacimiento al Partido Comunista, y con el Frente Unitario de Trabajadores que tiene entre sus fundadores al PCE desde hace 40 años. La intención es clara, acabar con el movimiento sindical de clase vinculado a la Federación Sindical Mundial, FSM.

A pesar de que en el Comité Central del PC se ha acordado más de una ocasión, en que no existe ninguna revolución, ningún socialismo, y que no hace falta caracterizar al gobierno porque el mismo se ha definido ya como defensor del fortalecimiento del capitalismo, y a pesar de las permanentes críticas y cuestionamientos al gobierno, particularmente la política en contra de los trabajadores, el Partido de la Clase Obrera, según se autocalifica, resolvió apoyar la continuidad del correísmo antiobrero mediante el apoyo a Moreno y Glass.

Con dedicatoria a quienes nos mantenemos con los trabajadores y sus organizaciones sindicales, se publicó en el Semanario El Pueblo del 29 de diciembre del 2016, una resolución del Comité Ejecutivo, nuevamente en violación de los Estatutos, ya que están asumiendo funciones que le corresponden al CC, una supuesta resolución que dice:

”En lo disciplinario se resolvió la reorganización del Comité Provincial de Pichincha y la separación de Edgar Sarango del Comité Central quien está inmerso en un expediente disciplinario que se presentará al CC para su resolución definitiva. En los casos provinciales, en relación a las medidas disciplinarias, el Ejecutivo recabará las informaciones correspondientes”.

En la reunión del CC en la que aprobaron continuar apoyando a Correa a través de Lenin Moreno, también se resolvió presentar a Rafael Correa y sus candidatos, un documento con las propuestas del Partido Comunista del Ecuador, no del grupo Unidos, sino del PCE y todavía no se cumple esa resolución, informaron de toda una lista de candidatos comunistas para presentar al gobierno y les aceptaron apenas un suplente, es decir que no les hacen caso a pesar de la manifiesta sumisión al gobierno.

El Congreso del Partido según los Estatutos del PCE debió realizarse en enero del 2015 y no se cumplió, luego se resolvió que el Congreso del PCE se realizaría en noviembre del 2016, y esa resolución del Comité Central que fue publicada tampoco se ha cumplido, se resolvió también para el proceso electoral del 2014 la creación de la expresión electoral del PCE denominada Pueblo Unido y tampoco se ha cumplido, y podríamos hacer un largo listado de resoluciones del Comité Central y de artículos de los Estatutos que no se han cumplido, y ahora de la noche a la mañana quieren que se cumpla con una resolución de apoyar la continuidad de un gobierno claramente en contra de los trabajadores, como lo hemos venido demostrando tanto en varios documentos y publicaciones, así como permanentemente movilizándonos desde hace años en las calles, y hasta ahora no han podido demostrar un solo hecho, una sola ley a favor de los trabajadores.

Después de más de tres años, encabezando movilizaciones callejeras populares, contra las reformas laborales antiobreras, contra leyes en contra de los trabajadores, de las mujeres, de los jóvenes pasantes, de los jubilados, de los discapacitados, y contra las leyes que favorecen a las transnacionales liberándolas del pago de los impuestos, mientras el pueblo ecuatoriano tiene que pagar hasta el 75% de impuestos., cómo les invitamos ahora a los trabajadores a votar por sus verdugos? Indudablemente que eso sería una traición a la clase obrera y a los trabajadores, a las centrales sindicales y a los sindicatos consecuentes.

La deuda externa calificada de inmoral y caballo de batalla de este gobierno en su inicio, declarada la moratoria de esa deuda, durante este gobierno se ha cuadruplicado, tienen intereses mayores a las de las multilaterales, y estamos pagando intereses sobre el 7,5% lo cual está considerado por ley, por el propio gobierno como ganancia ilícita. Como les pedimos a los trabajadores que voten para continuar con eso? Sería una traición al pueblo ecuatoriano.

La corrupción se ha desbocado y no hay poder que la detenga, todo lo que se ha hecho es gracias a la sapiencia del Fiscal General del Estado, descubrir que la corruptora es la empresa Odebrecht, pero no se hace nada por denunciar los nombres de los corruptos que evidentemente son funcionarios del gobierno, y quieren que hagamos campaña para que eso continúe? Sería una traición más al pueblo y a los trabajadores.

Podríamos escribir un libro de las traiciones y ya lo haremos, pero no podemos involucrarnos en ellas a nombre de una resolución del Comité Central, cuando esa resolución va en contra de todos los principios de los comunistas. Si decimos que el Partido Comunista es el Partido de los Trabajadores, cómo puede adoptarse una resolución para favorecer a los enemigos de los trabajadores que decimos representar. Es condición de existencia del Partido Comunista la defensa de los derechos de los trabajadores, la defensa de sus derechos reivindicativos económicos, y de sus intereses políticos de clase, de la clase obrera, no de la pequeño burguesía oportunista y corrupta en ascenso a burguesía.

Los comunistas pueden equivocarse y lo han hecho históricamente, pero los verdaderos han utilizado la autocrítica y han corregido sus errores, el Partido Comunista tiene que volver a lo que históricamente fue, el Partido respetado hasta por sus enemigos de clase, el Partido reconocido por los trabajadores, de lo contrario no es más que un membrete, sin clase obrera el Partido es un cascarón vacío.

Se publican resoluciones y sanciones y se amenaza con expulsiones, entre ellas la del Presidente de la Confederación de Trabajadores del Ecuador, por no apoyar al gobierno antiobrero y patronal de la supuesta revolución ciudadana, pero quienes nos encontramos del lado de los trabajadores y de la CTE, no podemos olvidar y les recordamos a los demás, que ese pedido de expulsión del Presidente consecuente de la CTE, fue el pedido del gobierno desde enero del 2011, durante el último Congreso del Partido, más de una ocasión se ha denunciado ese pedido en el propio Comité Central del PCE, pedido que finalmente pretenden dar sumiso cumplimiento. Tomarse la Confederación de Trabajadores del Ecuador para ponerla al servicio del gobierno o rematarla al mejor postor, en contra de los intereses de los trabajadores. Para desmentir nuestras afirmaciones tienen que demostrar los beneficios que han obtenido los trabajadores, muestren las leyes que favorecen a los obreros, muestren que son el Partido que defiende a los trabajadores.

Hay primero que respetar y mantener los principios para pretender volver a las normas, porque la nuestra es una disciplina consciente.

Lisímaco Velasco.
Miembro del Comité Central del Partido Comunista del Ecuador.

miércoles, 30 de marzo de 2016

postheadericon UNIDAD PARA EL 2017(Apuntes para la discusión)




LA SITUACIÓN ACTUAL

Durante los meses de mayo, junio, julio, del 2015, el Presidente Rafael Correa y algunos de sus funcionarios defensores, nos decían reiteradamente y trataban de convencernos de que lo más conveniente para todos los ecuatorianos, era un capitalismo moderno por acciones y no el viejo capitalismo familiar que habíamos estado viviendo, algo que un gobierno revolucionario o con intenciones socialistas jamás se atrevería a haberlo pronunciado una sola vez, pero con ello nos alivianó la discutida tarea de hacer una caracterización del gobierno y podemos partir del autoreconocimiento de sus propios intereses capitalistas que es coincidente con las políticas que ha promovido en favor de la gran empresa privada y en contra de los trabajadores, de manera que podemos afirmar sin lugar a equivocarnos, de que tenemos un sector de una nueva derecha que pugna por mantenerse en el gobierno y una vieja derecha que hace los intentos por acceder a ese gobierno.

Esa nueva derecha, astutamente apropiada y aprovechada de consignas, slogans, ofertas, canciones, discursos y banderas de la izquierda, ha tenido la habilidad de venderse ante el país y ante el mundo, ante propios y extraños, como un proceso revolucionario, como un presidente revolucionario, como un camino hacia un socialismo jamás definido, como un gobierno de los trabajadores, avasallando para ello toda la teoría revolucionaria, en una flagrante deformación ideológica, inventando contenidos de derecha a categorías de la economía política revolucionaria como plusvalía, supremacía del capital sobre el trabajo, o haciendo creer que existe un salario digno que además de ser falso es inconstitucional, de mujeres que se les hace creer que están afiliadas a la seguridad social que cotizan toda la vida pero que no tienen acceso a la más mínima atención médica, de leyes con nombres rimbombantes y contenidos adversos como a ley de justicia laboral que atenta contra los derechos laborales, de redistribución de la riqueza que no redistribuye nada, o las reformas a la Constitución que solo sirven para adecuarla a la medida de los intereses capitalistas.

El presidente economista solo ha funcionado como ingeniero y merece reconocimiento por la obra física realizada, por los trabajos en hierro y cemento, sin ningún tipo de control, pues entre las reformas constitucionales se le ha despojado a la Contraloría General del Estado de sus facultades y funciones para inspeccionar y auditar la contratación pública, con lo que se garantiza la felicidad de contratantes y contratistas. Pero además de la felicidad de los mencionados, esa obra física no es suficiente mérito para el apelativo de gobierno revolucionario, ni de izquierda, ni siquiera alcanza para progresista si enfrentamos la obra física con la estructura económica en favor de la burguesía y la superestructura jurídica antiobrera y represiva, preparada para ser utilizada por la derecha que disfruta del poder o por la antigua que asuma el gobierno en reemplazo de ésta.

Ante esta situación, la derecha que pretende asumir el gobierno, hace los llamados a la 2 unidad de todos los sectores en contra de Correa, de todos aquellos que no son parte de la involución ciudadana, para según ellos repetir lo que se hizo en Venezuela o en Argentina, un gran frente de todos los “anti” para ganar los procesos electorales a los gobiernos establecidos. No podemos confundir las realidades de Argentina, Venezuela, Bolivia y Ecuador, pues aparte de un discurso medio parecido en determinados aspectos particularmente de la integración regional, las pretensiones y procesos políticos internos que se están desarrollando son absolutamente diferentes, ya que en el Ecuador se trata del fortalecimiento del sistema capitalista con un discurso disfrazado de socialista.

Sin embargo, desde nuestra posición de clase, el criterio fundamental de la unidad no puede ser el anticorreismo despojado de ideología, porque esa es la misma fanesca que hoy estamos viviendo, todos unidos en favor del capitalismo, un Frankenstein político denominado Alianza País; nuestro proceso de unidad en las condiciones actuales tiene que ser de identidades y similitudes político ideológicas y el elemento aglutinador solo puede ser el anticapitalismo entendido como parte de la lucha anti-imperialista; nadie puede llamarse anti-imperialista ni revolucionario defendiendo y fortaleciendo el capitalismo, porque eso no es más que restauración conservadora y defensa de los intereses de la burguesía en contra de los intereses de los trabajadores y del pueblo.

Las ofertas de mejores condiciones de vida han sido la oferta de todos los candidatos, de todos los partidos y gobiernos, desde hace más de un siglo, tanto de la derecha conservadora como de la derecha socialdemócrata, sus diferencias sólo han sido matices de lo mismo y su resultado enriquecer más a la burguesía y acentuar la explotación a los trabajadores de todo tipo y el sometimiento a los campesinos. Siempre el resultado de todas las políticas hasta los momentos actuales ha sido incrementar la supremacía del capital sobre el trabajo, del capital sobre el ser humano, aunque en épocas de involución ciudadana hay ilusos trasnochados que creen que lo contrario es posible en el sistema capitalista, y predican que en el Ecuador capitalista del sigo XXI el ser humano está sobre el capital, en demostración del más absoluto desconocimiento de cómo funciona el sistema capitalista, o de la abierta y descarada defensa del mismo. Recordemos la consigna social cristiana con la que asumió el gobierno de “pan, techo y empleo” o de la campaña que ya levanta el candidato banquero basada en el “empleo”, pues la mitad de la población está en el desempleo y el subempleo hoy denominado alegremente “empleo inadecuado” y la situación empeora con los despidos masivos, por miles, tanto en el sector privado como en el público.

En los momentos actuales para que todas esas ilusiones y aspiraciones de transformaciones, de mejores condiciones de vida, de empleo, de acabar con la explotación y de construir una sociedad diferente, nueva, socialista, con los trabajadores y campesinos, sólo es posible a partir de crear un poder popular de las organizaciones de trabajadores, campesinos, pobladores, de organizaciones sociales y populares de diverso tipo, en general de las organizaciones de explotados que enfrentarán a las organizaciones y partidos políticos de los viejos y de los nuevos explotadores.

Se agrava la situación de los trabajadores, se legisla en contra de ellos, se reforma la Constitución de la República para eliminar lo poco que se había avanzado, se pisotea la poca legislación laboral favorable mientras se pretende eliminarla, se legisla para vender la tierra a sus verdaderos dueños los campesinos en tanto se les paga por ella a los terratenientes, y se amenaza con una mayor flexibilización laboral en favor de los empresarios, de la burguesía y en contra de los trabajadores, con el engaño de que no3 van a bajar los salarios y se mete la mano al bolsillo de los trabajadores tanto activos como de aquellos que ya se jubilaron.

No es más que un gobierno socialdemócrata, de una pequeño burguesía arribista disputando el poder con la burguesía y evidentemente las dos de espaldas a los trabajadores y al pueblo, por ello nuestra consigna es “contra la derecha esté donde esté”. Y en ese enfrentamiento, la no participación del Presidente Correa en la próxima contienda electoral, solo se justifica y tiene argumento si analizamos lo que son las crisis periódicas de sobreproducción del sistema capitalista y la incapacidad de administrar el Estado en esas condiciones, para reaparecer en el 2021 calculando para entonces que se inicie la etapa de recuperación de la actual crisis. Para terminar con las crisis hay que terminar con el sistema capitalista.

Alguna gente del pueblo incluidos trabajadores y campesinos dicen que no importa quien gane el 2017 con tal de que se vaya el actual Presidente y esa falsa revolución, no les interesa que el próximo presidente sea un candidato de la derecha, y eso es totalmente equivocado, para ganarle a la derecha conciliadora, unirse con la derecha conservadora, nosotros también estaríamos involucionando, dando marcha atrás, y eso es lo que pretende la burguesía retomar el poder con el apoyo de los trabajadores, los explotadores asumiendo el poder con el apoyo de los explotados y eso no lo podemos volver a permitir, ni volverlo a repetir.

EL GOBIERNO QUE NECESITAMOS

Recordando que la historia nos habla de la década perdida, hoy podemos hablar con toda propiedad de la “década del engaño” la que va del 2007 al 2017. Ante esa situación de engaño es necesario proponerse un gobierno que tenga reales características revolucionarias, que no solo cante canciones revolucionarias, un gobierno que reconozca y amplíe la participación democrática de los explotados, porque los explotadores siempre la han tenido y aún más en la última década; un gobierno popular que vaya más allá del simple discurso y que en realidad se preocupe de los pobres y desprotegidos, mediante políticas verdaderas y no parches a la mendicidad, que no se declare gobierno de los trabajadores sino que los trabajadores se declaren gobierno; un gobierno patriótico que no ponga los intereses de la burguesía por delante de los intereses del pueblo y tampoco los intereses de las transnacionales por delante de los intereses de sectores de un empresariado y de una pequeña burguesía nacionalista que pueden estar del lado del desarrollo nacional.

Un gobierno que haga posible el desplazamiento del poder de los grupos minoritarios y privilegiados de explotadores, y su traspaso a manos de los trabajadores, campesinos, artesanos, medianos y pequeños industriales, comerciantes pequeños y medianos, capas medias, profesionales, intelectuales, pobladores. Es decir un gobierno conformado por los partidos, movimientos y fuerzas populares que estén dispuestos a enfrentar al imperialismo y a las oligarquías, al mismo tiempo que impulsar las transformaciones y los cambios democráticos, democracia que no puede ser entendida en abstracto, sino que debe estar dirigida a ampliar las posibilidades de los demócratas, de los sectores populares y laborales, la democracia y participación de trabajadores y campesinos y no a incrementar la prepotencia y las ganancias de los poderosos y explotadores.

Un gobierno que reconozca y defienda los derechos de las minorías de todo tipo más allá de sus creencias y preferencias personales, que recupere y garantice los derechos políticos, sociales y sindicales, de género y de preferencia sexual, los etáreos de niños y de ancianos, de capacidades especiales y sus diversidades. El derecho a la propiedad personal que es la una, pero también el derecho a ser y tener igual con respecto a la propiedad productiva que es la otra; a recibir en correspondencia con lo que se trabaja, no se puede trabajar igual y recibir diferente, o sin trabajar recibir más que aquel que si trabaja por el simple hecho de tener la propiedad sobre alguna máquina o capital. El derecho a la propiedad de la tierra para quienes la trabajan considerando que sus dueños ancestrales son los campesinos y sus comunidades. El derecho y promoción de la propiedad asociativa, cooperativa y comunitaria, donde la propiedad estatal solamente es una fase previa y temporal. No puede la propiedad quedar para siempre en manos del Estado, algún momento tiene que pasar a manos de la sociedad.

Las fuerzas armadas en este gobierno deben recordar su origen patriótico y libertario y junto a la policía deben asumir su origen de clase, de una población uniformada proveniente de los hogares populares, de hogares de trabajadores y campesinos, pero que los han puestos a servicio de los intereses de clase de la burguesía y de los terratenientes; deben volver al servicio de los intereses del pueblo del cual provienen y sus armas deben estar al servicio de quienes se las entregamos esto es del pueblo ecuatoriano, fundamentalmente de sus obreros y campesinos. No pueden volver a ser brazo armado de la burguesía, de los enemigos del pueblo.

Las iglesias y credos religiosos solo pueden ser respetados pero no financiados conforme a las creencias del Ejecutivo y debe volverse al principio defendido por el viejo luchador Eloy Alfaro del laicismo del Estado, los intereses del Estado y de las iglesias no son compatibles, son diversos y no podemos volver al colonialismo de imponer una religión sobre las otras. Los intereses de Estado corresponden a una vida actual y material, en tanto que el de las religiones a una vida futura e inmaterial. No atacamos a las iglesias, señalamos que ellas y el Estado son de mundos diferentes del mundo material y del mundo espiritual y el Estado no puede financiar a una en particular porque es discriminatorio, pero tampoco alcanza para financiar a todas, porque no hay para tanto.

En este gobierno y ante todos los avatares que se presenten, deben gradualmente ganar un lugar protagónico los principios doctrinarios de la clase obrera y de los trabajadores, asumiendo sus militantes las principales responsabilidades del poder junto con los campesinos que son sus aliados fundamentales, en tanto explotados, y todas aquellas fuerzas sociales que estén dispuestas a luchar por la independencia y el progreso social. No queremos un gobierno que con prepotencia diga que es de los trabajadores, sino que los trabajadores digan orgullosamente que son el gobierno.

LA ORGANIZACIÓN QUE NOS HACE FALTA

Para acceder a este gobierno que hemos descrito brevemente es necesario construir la herramienta política, el mecanismo o máquina que nos lleve a alcanzar ese gobierno y no es otra cosa que un gran frente que nos permita liberarnos en dos sentidos: uno nacionalmente y hablamos entonces de una lucha anti-imperialista, y dos, liberarnos 5 socialmente y hablamos entonces de una lucha anticapitalista, de una lucha de clases en contra de la burguesía y de los terratenientes.

Esa herramienta política sólo puede ser el resultado de un largo proceso unitario, proceso que no está por iniciarse, sino más bien está por concretarse, por hacerse realidad aquello que comenzó hace décadas, el proceso unitario de los explotados en el Ecuador vio sus primeras luces en la década de los años 70, hace más de 40 años cuando conformamos el Frente Unitario de los Trabajadores, la CTE, la CEDOC y la CEOSL, era el frente de los explotados en contra de los explotadores, con diversos criterios, con discrepancias desde entonces, pero con un enemigo común la burguesía, la más grande organización indígena y por un tiempo la única, era parte de una las centrales sindicales, por lo tanto el FUT era la expresión de unidad del movimiento de los trabajadores y de los indígenas; en los años 80 se produjo una expresión unitaria político electoral de importancia, la conformación de Frente de Izquierda Unida, el FIU, que lo integraban fundamentalmente el Frente Amplio de Izquierda, FADI, y el movimiento Popular Democrático, MPD, para impulsar al binomio Jaime Hurtado y Efraín Alvarez como candidatos a la presidencia y vicepresidencia del Ecuador; en el año 2014 la CEOSL solicita y es admitida en la Federación Sindical Mundial a la que pertenece la CTE desde su fundación; y desde hace un par de años tenemos también la inclusión de la UGTE en el Frente Unitario de Trabajadores y dos años de movilizaciones y luchas coordinadas en defensa de los derechos y los intereses de los trabajadores y campesinos, de las organizaciones y pobladores conjuntamente entre el FUT, la CONAIE, los profesores, los estudiantes, los médicos, los jubilados y otras organizaciones sociales, participantes en el Colectivo de Dirección Nacional, son expresiones y manifestaciones de la unidad del pueblo y de la lucha de clases en el Ecuador. Es esta la columna vertebral de un proceso unitario popular.

No se trata en consecuencia de una unidad burocrática entre dirigentes, ni de una unidad entre organizaciones disimiles y divergentes, sino de organizaciones que manteniendo diferencias, convergen en los principios fundamentales, están conformadas mayoritariamente por trabajadores y explotados, existe de manera prioritaria una identidad de clase y que vienen participando hace décadas de luchas comunes, que son muchos más los aspectos e intereses que los unen que aquellos que los separan; esta unidad no se trata de una acción específica o coyuntural solamente, sino que es la aproximación de objetivos y de coincidencias de clase, con un enemigo común también de clase, se trata de la unidad de los explotados en lucha contra sus explotadores, estén o no en el gobierno, es la lucha histórica de siempre, la lucha por la vigencia del capitalismo como sistema de explotación de los hombre por parte del capital, de enriquecimiento de unos y pobreza de otros, o por la supresión de ese sistema, de las crisis y de la explotación.

Esta unidad no puede ser la negociación de intereses particulares entre dirigentes de todos los colores políticos, no puede ser la unidad por encima de las ideologías como algunos lo están proponiendo, no puede ser la unidad de la derecha con la izquierda, no puede ser la unidad amorfa entre trabajadores y burguesía, entre campesinos y terratenientes, como las unidades que se han venido pregonando y practicando en la reciente década, bajo los principios de la conciliación de clases y una supuesta revolución ciudadana, que se ha transformado en involución, ya que no es posible una revolución de todos los ciudadanos, sino que las revoluciones son de unos en contra de otros, de pobres contra ricos, de explotados contra explotadores. Tenemos que superar la década del engaño, que ha pretendido hacernos creer que se pueden conciliar los intereses de clases antagónicas, que obreros y empresarios, que campesinos y terratenientes pueden andar de la mano.

La alianza que proponemos se ha forjado y se fortalecerá en las calles, en las manifestaciones de todo tipo en defensa de sus derechos y de sus propias reivindicaciones contra la explotación capitalista, de los campesinos por la tierra, el agua, el crédito, las semillas, en la lucha de los sectores populares por alimentos, vivienda y trabajo, por salud y educación, por seguridad social con todos los beneficios, por la equidad en todos los sentidos y se preparará para todas las formas que la lucha de clases lo demande. Tendrá que prepararse para todos los retos y formas de lucha que la burguesía, los terratenientes y el imperialismo les proponga y sean necesarios para su liberación socia y nacional, para su liberación de clase.

Es evidente que para proponerse la liberación social, la liberación de clase, es imprescindible partir de una sólida alianza obrero-campesina, que aglutine a otros sectores de explotados de la sociedad ecuatoriana, como sectores medios, de la pequeña burguesía, de pequeños y medianos productores, de empresarios nacionalistas, de los intelectuales identificados con los intereses populares, de los empleados, de los profesionales que cada vez integran más el ejército de los explotados por el capital, de todos los sectores populares que sufren de discriminación, de hambre, miseria y desempleo. Parte de esta alianza la integrarían sectores de centro izquierda, y aquí se mantiene la discusión de que para unos es la unidad del centro a la izquierda, aunque esos intentos ya los hicimos y terminamos engañados, por lo que debería pensarse en la unidad de la izquierda hacia el centro, que no es lo mismo.

La dirigencia obrera de las organizaciones clasistas, así como la dirigencia de las organizaciones políticas de izquierda, no pueden tragarse y digerir el discurso de los patrones, el discurso de la burguesía de “mitigar las tensiones entre el capital y el trabajo” porque eso es conciliación de clases y esa conciliación es traición a la clase obrera, a los trabajadores y campesinos, porque los revolucionarios no estamos para mitigar las tensiones sino para eliminarlas.

La intención de una revolución para contentar a todos, lleva a decir que se ha terminado con la explotación de los trabajadores, lo cual es falso, creer que la socialdemocracia de la cual son parte o con la que están de aliados va a impulsar el socialismo, es falso, decir que este proceso es a favor de los trabajadores, está muy distante de la realidad, que la partidocracia ha desaparecido, es una ilusión, que los interese de explotados y explotadores se aproximan, es no entender nada, y en esas condiciones se puede decir cualquier cosa, incluso que esto es socialismo.

Para los revolucionarios, siempre es oportuno recordar que: “No se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase, sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva.” Eso es socialismo.

Seguramente se acusará de que todo esto es incendiario, pero recordemos que el pueblo ecuatoriano votó en el 2006 mayoritariamente cuando le ofrecieron socialismo, solo que le mintieron.

Los revolucionarios no estamos para maquillar el sistema, eso lo hace Alianza País, el partido de gobierno, la derecha, ellos son los estilistas del sistema capitalista; en tanto que los socialistas, los comunistas y los revolucionarios de otras organizaciones debemos ser los sepultureros del sistema.

La creación de un frente único del trabajo, es una necesidad inmediata y de vital importancia, es ante todo la única respuesta posible a la creciente ofensiva del capital, al predominio cada vez más infame del capital sobre el trabajo, aunque sin una migaja de vergüenza se diga lo contrario. Cada día que pasa vemos como se agrava la situación en contra del pueblo, como se reforma la Constitución para eliminar las conquistas logradas históricamente por los trabajadores, cómo hacen lo que les viene en gana 100 voluntades manejadas por una sola en contra de todo un pueblo.

La burguesía se encuentra dispersa en varias organizaciones empresariales y partidos políticos, son las organizaciones de la burguesía, y por su parte los obreros, los trabajadores, los explotados en general también nos encontramos dispersos en varias organizaciones gremiales, sociales y partidos políticos, son las organizaciones de los trabajadores. Pero las organizaciones del capital y las organizaciones del trabajo tienen objetivos finales diametralmente opuestos, tienen diferencias irreconciliables, intereses de clase que no caben en una misma organización. No pueden ponerse en el mismo saco a explotados y explotadores. Es el enfrentamiento entre los partidos del capital y los partidos del trabajo. Es sencillamente imposible que la burguesía promueva una política en contra de la explotación del trabajo, de la misma manera que es imposible que los trabajadores conscientes promuevan una política de fortalecimiento del sistema capitalista que tiene como fundamento la explotación de los trabajadores. Estamos hablando entonces de la posibilidad de que la oposición burguesa se una en torno a sus propios intereses, pero también de que la oposición obrera, trabajadora y popular se unifique en torno a una verdadera transformación de la sociedad ecuatoriana donde la prioridad sean los trabajadores y no el capital, no la explotación.

La política de frente único del trabajo no significa el abandono de los principios de cada uno de sus integrantes, o de las formalidades de esos principios, porque nadie está dispuesto a ello, nosotros no lo estamos y no podemos creer que la burguesía si lo está, y el elemento unificador debe constituirlo un programa o una plataforma anticapitalista. La burguesía y sus partidos y su frente hasta podrán declararse antiimperialista en el discurso, pero jamás podrán promover y ejecutar una política anticapitalista y la prueba de esto ya lo hemos soportado durante cerca de una década, bajo el disfraz de revolución ciudadana.

Si recordamos la historia del Ecuador, sus gobernantes y partidos políticos, encontraremos que está plagada de ideólogos y apologistas de la burguesía, que se han presentado algunas ocasiones abiertamente como derecha, que se han disfrazado en otras como social democracia y que finalmente se han camuflado como supuestos revolucionarios como en la última década, han tenido absolutamente todos ellos como biblia a la conciliación de clases y los resultados para los trabajadores son evidentes, en los últimos años toda nuestra lucha ha estado dirigida contra la conciliación propuesta desde el gobierno en favor de la burguesía, de la derecha, de los patronos, de los explotadores, esa conciliación es traición a la clase obrera, traición a los trabajadores y así lo hemos denunciado permanentemente en calles y plazas, no podemos en consecuencia, pensar que para golpear a unos explotadores tenemos que unirnos con 8 otros de los mismos, pues sus intereses de clase no son diferentes, son los mismos intereses antiobreros y antipopulares.

Buscamos terminar con la política de la colaboración de clases, que golpea cada vez más a los trabajadores, a los campesinos, a los artesanos, a los trabajadores independientes, a los jubilados, a los pobres, la política de colaboración y conciliación de clases sólo favorece a la burguesía, a los capitalistas y por tanto no podemos sumarnos a todo aquello que hemos venido combatiendo, pues si algún respeto hemos ganado es por no haber traicionado.

UNAS POCAS CONDICIONES PARA LA UNIDAD

Ya nos equivocamos el 28 de mayo de 1944 entregando las armas, ya nos equivocamos durante toda la historia republicana entregando nuestros votos a nuestros propios explotadores o a quienes representan sus intereses, y recientemente nos equivocamos apoyando a Lucio Gutiérrez y luego a Rafael Correa, es hora de hacer las cosas correctamente, con nuestras propias fuerzas, con quienes se identifican claramente con nuestros intereses, con nuestros verdaderos amigos y no con nuestros enemigos.

La unidad que estamos proponiendo es la más amplia convocatoria a los sectores y organizaciones laborales, sociales y populares, pero no es una unidad improvisada, sino forjada en la unidad de acción y es necesario que paulatinamente se vaya convirtiendo en una unidad política de largo plazo, para lo que deberán considerar unos aspectos de carácter general, elementales pero necesarios:

1.- Para tratar el tema de la unidad no es suficiente discutir con quien unirnos, sino que es fundamental definir de quien nos separamos. Identificar quienes son los amigos y quienes los enemigos.

2.- Independizarse por completo de la burguesía y del imperialismo, de la derecha, de los explotadores, y olvidar el supuesto de que los podemos utilizar, cuando la historia nacional de casi 200 años ha demostrado que ellos nos utilizan a nosotros.

3.- Continuar el proceso de unidad política, iniciado hace décadas como unidad de acción, que comenzando ahora con una participación electoral no termina en ella, ni puede ser sólo ella, y para esto es fundamental considerar la unidad de acción a la que nos referimos en el segundo párrafo de “La organización que nos hace falta” esa tiene que ser la columna vertebral de la unidad que pretendemos, si queremos avanzar más allá de las simples elecciones y terminar en el oportunismo.

4.- Que se reconozca la necesidad de poner fin a la explotación del ser humano por el capital, que es inherente al sistema capitalista. De lo contario continuaremos como los actuales estilistas y maquilladores del sistema y eso lo puede continuar haciendo la derecha sin necesidad de nosotros.

5.- Traer de regreso a todas las organizaciones que fueron y que siguen siendo engañadas y divididas desde el gobierno utilizando dirigentes corruptos, particularmente a las organizaciones de trabajadores y campesinos, al lugar que les corresponde, a las centrales sindicales y otras organizaciones matrices a las que pertenecían.

6.- Descartar de su ideario la conciliación de clases que es la política de fortalecimiento capitalista del actual gobierno.

OBJETIVO

Promoción y consolidación del proceso unitario iniciado hace décadas, que teniendo como pilar fundamental, como columna vertebral la unidad obrero campesina, convoque sin discriminación alguna, a los más amplios sectores de pobres y explotados en el Ecuador, con el propósito de realizar mediante las formas de lucha que sean necesarias, las transformaciones que conduzcan a terminar con la explotación capitalista y a la instauración de una sociedad socialista que nos ofrecieron y por la cual votó masivamente el pueblo ecuatoriano.

El objetivo en este momento no es la participación electoral, sino el proceso de unidad, las elecciones son una herramienta para avanzar en ese proceso de unidad.

LA GRAN TAREA IDEOLÓGICA

La historia latinoamericana nos habla de la década perdida correspondiente a los años 80 del siglo XX, y ahora nos corresponde a los ecuatorianos explotados y engañados, enfrentar y revertir los efectos de la década del engaño, de la mentira ideológica comprendida entre el 2007 y el 2017.

Una gran tarea inicial es desmontar o revertir la deformación ideológica que ha alterado la conciencia, la voluntad y la visión histórica de una parte de nuestro pueblo y de nuestros trabajadores y campesinos, luego de casi 10 años en los que han demostrado que la menor de sus virtudes ha sido la vergüenza y que en lo ideológico nos metieron la mano al bolsillo y se han apropiado ideológicamente de todo lo ajeno, han dicho ser todo lo contrario a lo que en realidad son y en consecuencia una de las tareas fundamentales es denunciar este atraco y aclararle al pueblo y al mundo, que aquí no ha existido ninguna revolución, que no existe ningún socialismo y que hablar de gobierno revolucionario no es más que un insulto a la inteligencia humana.

Es necesario aclararle al pueblo ecuatoriano que por aquí no ha pasado ningún socialismo, incluso a los incautos que aún confían en el gobierno que esto no ha sido más que un show montado por el oportunismo y disfrazado de revolución. Nuestro pueblo lo dice en las calles “remedo de revolución”. Hay que enfrentar a la derecha que se opone al gobierno, así como a la derecha que se encuentra en él.

El socialismo sólo lo podrán hacer los explotados, los trabajadores, el pueblo con sus obreros y campesinos, con sus organizaciones gremiales de clase y con sus organizaciones políticas de izquierda.

NUESTRO PROGRAMA

El proyecto político de la clase obrera en los momentos actuales solo puede ser la unidad de los trabajadores, campesinos y pobladores, de los verdaderos demócratas y 10 revolucionarios, de la intelectualidad comprometida con un proceso de acumulación de fuerzas para la toma del Poder del Estado.

Ellos, la derecha en el gobierno y fuera de él, han violado la Constitución y las leyes cuando les ha venido en gana, violan nuestros derechos todos los días y nosotros solo queremos violar el sistema por ellos establecido. La revolución no es el angelical pedido de mano a la burguesía sino la violación de mucho de lo establecido por ella.

Y la participación electoral inmediata sólo puede ser entendida como una parte, un componente de un gran proceso de acumulación de fuerzas. Lo cual no niega sino por el contrario supone el acceso a diversas dignidades de elección popular en el 2017, para dar inicio a la devolución de los derechos robados al pueblo y a los trabajadores. Esto no es aún un detallado programa de gobierno, está muy lejos de serlo, pero son unas propuestas básicas generales para ser consideradas para la elaboración democrática y participativa de una propuesta.

- Retomar la vigencia de la Constitución del 2008 tal como fue aprobada mayoritariamente por los trabajadores y el pueblo ecuatoriano en el Referendum, permitirá el logro de una parte importante del programa que es restablecer los derechos violados y conculcados, e iniciar la conquista y el incremento de nuestros derechos, de mayores y mejores condiciones de vida y laborales. Derogar los instrumentos jurídico políticos creados en contra de los trabajadores, de los campesinos y del pueblo. Y establecer en su lugar los instrumentos y mecanismos para avanzar en los derechos e intereses alcanzados hasta enero del 2007, con un sentido progresivo de acuerdo con la Constitución vigente al 2008.

- Promocionar, organizar y fortalecer la unidad del movimiento obrero y campesino, del proletariado urbano con el proletariado agrícola, como eje del proceso de unidad política de izquierda y como base social de respaldo a las transformaciones populares.

- Fortalecimiento de la organización de los artesanos y pequeños propietarios y productores, propendiendo a su organización bajo formas de participación y de propiedad colectiva que incrementen la producción y la productividad de todos y cada uno de sus integrantes, para mejorar sus propias condiciones de vida y de organización.

- Atención prioritaria e inmediata a la situación de la propiedad de la tierra y el agua reconociendo los derechos de sus dueños ancestrales los campesinos y comunidades, mediante las formas de propiedad asociativa y comunitaria, destinadas a la producción en pro de la soberanía alimentaria y la promoción de la producción agrícola a gran escala, basados en la propiedad colectiva y comunitaria de la tierra, del agua y más medios de producción agropecuaria, con una reforma agraria integral en sus diferentes aspectos.

- Fortalecimiento de las organizaciones gremiales, sociales y populares, para ir creando un Poder Popular.

- Políticas de mejoramiento y gratuidad de la salud y educación, fortaleciendo lo público.

- Aseguramiento de la soberanía y suficiencia alimentaria del pueblo ecuatoriano.

- Crear las condiciones jurídico políticas e iniciar un proceso mediante el cual la clase obrera, los trabajadores de la ciudad y de campo, vayan asumiendo un papel protagónico en la conducción de Estado.

- Mantener y desarrollar un sistema tributario acorde con principios redistributivos en beneficio de los sectores de menos ingresos.

- Investigación y sanción de la corrupción tanto pública como privada, incluida la administración de justicia.

- Investigación de la deuda externa y renegociación en condiciones favorables en defensa de los intereses de los trabajadores y del pueblo ecuatoriano.

- Revisión de los contratos nacionales con empresas transnacionales que afectan la soberanía y las finanzas nacionales.

- Defensa de la propiedad estatal en contra de los nuevos intentos de privatizaciones. Fortalecimiento de la propiedad asociativa, cooperativa y comunitaria. Debilitamiento de la propiedad privada sobre los medios de producción, diferenciando de la propiedad privada personal que será respetada.

- Fortalecimiento y unificación de la seguridad social (IESS, ISSFA, etc.) con reconocimiento de las responsabilidades del Estado.

- Política internacional de soberanía nacional, de solidaridad, de fortalecimiento de la integración regional, de paz mundial, y contra las transnacionales y el imperialismo. En los procesos electorales la burguesía pone el dinero para las campañas de los que defienden sus intereses, pero jamás podemos olvidar, que los trabajadores y el pueblo ponemos los votos para el que gana.

Lisímaco Velasco ASESOR CTE.

viernes, 11 de marzo de 2016

postheadericon OPTIMIZACIÓN O FLEXIBILIZACIÓN CAPITALISTA



Como parte del nuevo paquetazo jurídico, como ya se hizo antes, nombres rimbombantes para leyes que son exactamente lo contrario de su título, son unos lobos jurídicos con piel de oveja, de la misma manera que se hizo con la ley de “Justicia Laboral” que sirve para la mayor injusticia y atraco a la seguridad social, ahora el Ejecutivo presenta a la Asamblea con el carácter de “urgente” el Proyecto de una denominada “Ley Orgánica para la Optimización de la Jornada Laboral y Seguro de Desempleo”, lindo nombre para optimizar la jornada en favor de los empresarios, haciendo creer que es en favor de los trabajadores, y ayudarles durante 5 meses a los trabajadores, con su propio dinero cuando los empresarios les expulsen al desempleo.

Después de que los trabajadores han luchado durante décadas, en el mundo, en contra de la flexibilización laboral, de que ha sido bandera de siempre de los revolucionarios y después de que fue bandera de campaña del actual gobierno, hoy mediante esta ley se decreta en el Ecuador una nueva forma de acentuar la explotación, con la desfachatez de que en el discurso se afirma que el ser humano está sobre el capital y que en este país capitalista se ha terminado la explotación. Gigantesco insulto a la inteligencia humana, que solo puede ser aceptado agachando la cabeza por Asambleístas y Ministros, y con beneplácito por la burguesía empresarial.

La jornada de trabajo que es el tiempo del día durante el cual el trabajador labora en una empresa o institución, está constituida por dos segmentos o períodos, uno denominado de tiempo de trabajo necesario, y otro denominado de tiempo de trabajo adicional. En ese primer período de su jornada de trabajo el trabajador produce lo necesario para reproducir su vida y la de su familia y se expresa monetariamente mediante el salario, y en el otro período de esa misma jornada diaria, produce un excedente en mercancías que son apropiadas por el empresario capitalista, que las comercializa en su beneficio y se constituye en la plusvalía. Sólo los trabajadores en el proceso productivo producen plusvalía, no la fantasía de los economistas burgueses de que la plusvalía es producida por las casas y terrenos. Es el Nobel de la economía burguesa criolla que los inmuebles producen plusvalía.

En un primer momento del desarrollo capitalista, solo era posible incrementar la plusvalía incrementado la jornada de trabajo, de manera que el tiempo de trabajo necesario se mantenía y el tiempo de trabajo adicional o excedente se incrementaba y con ello la plusvalía; entonces se imponían jornadas laborales de 12, 14, 16 horas para obtener más plusvalía que es la ley económica fundamental del sistema capitalista, la producción de plusvalía. Aquellos tiempos fueron superados por la lucha cruenta de los trabajadores en todo el mundo desde hace unos 200 años, logrando reducciones parciales en las legislaciones hasta llegar a establecer las jornadas de 8 horas diarias; pero también esa reducción de la jornada se debe al desarrollo de la ciencia y la tecnología aplicados a la producción, que es parte del desarrollo de las fuerzas productivas, como resultado de las cuales, lo que antes producía un trabajador en 14 o en 16 horas, ahora lo puede hacer en 8. Es como comparar lo que se produce en un telar manual de madera y una maquina textil computarizada.

Hoy los trabajadores en 6 horas pueden producir lo que antes en 8, y el empresario continuará ganando, apropiándose de una parte del trabajo, en forma de plusproducto que se constituirá en plusvalía. Cada vez que se incrementa ciencia y tecnología a la producción, se está incrementando la productividad del trabajo, los trabajadores está produciendo mucho más en la mismo unidad de tiempo y por lo tanto están generando una mayor ganancia o plusvalía para el capitalista, para el empresario, y entendido así, el tema de la matriz productiva es también una política tendiente a incrementar la plusvalía de los empresarios, para un mayor fortalecimiento del sistema capitalista, que según las afirmaciones del actual gobierno es lo que más nos conviene a los ecuatorianos un “capitalismo moderno”.

Ante esto debemos adicionar la presencia de las crisis, que como la que estamos atravesando ahora, y que no quieren reconocer, que las crisis son periódicas e inherentes, propias del sistema capitalista, y que para eliminar las crisis hay que eliminar al sistema capitalista, pero como eso no está en el plan de la revolución (léase involución) ciudadana, entonces es preferible no hacer olas y guardar silencio. No hay crisis, he dicho!!!

Históricamente las crisis periódicas o cíclicas del sistema capitalista (difundimos en días pasados 4 artículos sobre las crisis capitalistas)* han sido cargadas sobre los hombros de los trabajadores y el pueblo, siempre ha sido así, ya que los gobiernos responden a los intereses de la burguesía que es la clase dominante en el sistema capitalista de cualquier país, y se establecen en consecuencia políticas con el nombre de anti crisis, para salir de esta etapa difícil, de este período de vacas flacas, que tienen como objetivo que los empresarios, que la burguesía o la derecha, salgan bien librados, que no tengan las menores pérdidas, que no sientan la crisis, mientras los trabajadores enfrentan las peores condiciones físicas, psicológicas y laborales. La historia del mundo es testigo de ello, sólo miremos los recientes casos de España y de Grecia por ser lo más bullados pero no los únicos. Miremos solo la historia capitalista del siglo XX y sus crisis.

Este tipo de políticas no es más que la demostración de que el capital está sobre el trabajo, de que se legisla en favor del empresario, pero se hace aparecer como lo contrario, que es en beneficio de los trabajadores, pues se afirma descaradamente y en público que no bajaran los salarios, afirmación engañosa, pues si la hora de trabajo se mantiene en un dólar la hora, no es lo mismo llevar a la casa 8 dólares que 6 y si dicen que recibir 6 en lugar de 8 no es rebajar, vuelven a insultar la inteligencia humana, bajo el supuesto de que todos somos ovinos y lo vamos a aceptar.

Otro de los engaños es cuando se dice: “Art. 47.1.- En casos excepcionales, previo acuerdo entre empleador y trabajador o trabajadores, la jornada de trabajo referida en el artículo 47 podrá ser disminuida, hasta un límite de treinta hora semanales, siempre y cuando se cumplan las siguientes condiciones:…” Condiciones cuyo juez y verdugo es el propio gobierno mediante el Ministerio de Relaciones Laborales, entiéndase patronales, aunque ya es de conocimiento público.

Ese acuerdo entre explotados y explotador solo es posible cuando se cree en la idiotez de que en el Ecuador capitalista el ser humano está sobre el capital y esta es la demostración de que no es así, ya que es obvio que si el empresario pone la alternativa de irse a la casa o trabajar 6 horas con la remuneración correspondiente solamente a esas seis horas, los trabajadores tendrán que aceptarlo para prolongar la muerte de hambre, aunque la gran alternativa que nunca se nos ocurrió a los trabajadores, pero que lo afirmó públicamente el Presidente “los que se queden sin trabajo pueden vivir con la tarjeta de crédito”, también por esto se debería reconocer otro Nobel de Economía.

Pero la ley ni siquiera establece todas las reglas de juego, sino que deja para que funcionarios subalternos al servicio de la burguesía completen la tarea como mejor les parezca pues el Art. 47.2. que se refiere a la “Jornada prolongada de trabajo” dice que estas se podrán pactar “de acuerdo a la normativa que dicte el Ministerio rector del Trabajo”, para que se labore en jornadas que excedan las ocho horas diarias, siempre que no supere el máximo de 40 horas semanales ni de diez al día, en horarios que se podrán distribuir de manera irregular en los cinco días laborables de la semana, nuevamente se permite toda discrecionalidad y carga horaria en favor del capital.

A nadie le quepa duda de que todo esto tiene el más loable de los objetivos, de los intereses y el “buen vivir” de los empresarios, a costa y costilla de los trabajadores. Pero no es todo, se pretende también lesionar en el mismo sentido a todo el pueblo, cuando se propone en las modificaciones al contrato de trabajo juvenil, que el Estado asumirá el pago de la seguridad social de los jóvenes que ingresan al ejército de obreros, asumiendo con el dinero de todos la responsabilidad que la debe asumir el empresario, señores empresarios no gasten su dinero que yo cubriré esa deuda con el dinero de todos, mientras pretende hacer eso, no tiene para pagar a los contratistas del Estado, a los Gobiernos Autónomos Descentralizados, a la Sociedad de lucha contra el cáncer, SOLCA, para la atención a personas con enfermedades catastróficas, y si algún momento necesita el IESS como lo ofrecieron en la ley, de donde van a sacar, se pone de moda la pregunta popular de ¿Dónde está la plata? No es suficiente con decir “soy economista y sé lo que hago”.

Esto es parte de la economía política y el papel del Estado en el sistema capitalista, asumir las deudas de la burguesía con los recursos de todo el pueblo, cargar el pesado fardo de la crisis en los hombros de los trabajadores, mientras la burguesía sólo lleva el maletín con los fajos de billetes, y después nos dicen que los trabajadores andamos con la derecha.

En esta nueva embestida en contra de los trabajadores, se inscriben también los futuros trabajadores, aquellos que les dicen que son el presente de la patria y a pesar de decir que es el gobierno de los jóvenes, los estudiantes universitarios que hacen sus pasantías, serán privados del justo reconocimiento que tenían hasta hace poco, reconocimiento que lo tenían amparados en la ley desde 1995, viene la “revolución” y les va quitando.

El Art.7 de la antigua Ley de Pasantías en el Sector Empresarial decía: “Los pasantes recibirán como pensión de pasantía mensual, una cantidad no inferior a la del salario mínimo sectorial fijado por la Comisión de Salarios Mínimos para la rama de actividad que corresponda a la carrera que cursa el pasante o, de no haberlo, por el salario o sueldo mínimo sectorial similar a otra carrera. Además de dicho salario la pensión comprenderá el valor mensualizado equivalente de los siguientes componentes salariales: Compensación por el Alto Costo de la Vida, Bonificación Complementaria, Décimos Tercero, Cuarto, Quinto y Sexto Sueldos, y Compensación por Transporte. Dicha pensión se la fijará en proporción al horario de labores con relación a la jornada laboral completa. Además, los pasantes serán obligatoriamente afiliados al régimen de seguridad social y gozarán de treinta días de vacaciones anuales con derecho a percibir una pensión completa de pasantía”.

Ese artículo es sustituido por el siguiente: “La duración de las pasantías será regulada por el organismo rector de la Educación Superior y no podrá prolongarse sin generar relación de dependencia, por más de seis meses. Durante el tiempo que dure la pasantía podrá acordarse la cancelación de cualquier tipo de estipendio, sin embargo, en todos los casos se deberá aportar en su totalidad por parte de la empresa lo correspondiente a la afiliación sobre un mínimo equivalente al salario básico unificado vigente”.

Cómo pueden defender lo indefendible, a los jóvenes casi profesionales, que están por terminar su educación superior les mete la mano al bolsillo el “gobierno de los jóvenes”. En este caso las organizaciones de universitarios y de jóvenes, no tiene el derecho a reclamar, tienen la obligación de hacerlo. ¿Acaso queremos una juventud que la apaleen, que la exploten, que no le paguen, que le metan la mano al bolsillo y que agache la cabeza y se mantenga callada y sumisa? Daría vergüenza de organizaciones juveniles en esas condiciones. No podemos formar jóvenes castrados.

Con el nombre de “Optimización” como es costumbre se hace lo contrario a lo que se dice, y lo que se hace es una flexibilización laboral para acentuar la explotación a los trabajadores antiguos, a los nuevos trabajadores y a los que pretenden trabajar. En la sabatina del 20 de febrero del 2016, hace pocos días escuchamos: “Jamás permitiremos la explotación a nuestros trabajadores”. Pónganle el calificativo que corresponda y saquen sus propias conclusiones.

Lisímaco Velasco.


*Nota: Los artículos sobre las <<crisis capitalistas>> a los que se refiere el autor serán subidos más adelante.
domingo, 5 de julio de 2015

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CAMARADA VÍCTOR ARMAS

 La calentura no está en las sabanas, ni la ceguera en el ojo para los que no quieren ver. Retirar de su entorno a todo elemento de izquierda y quedarse solo con los "modernos capitalistas", pelearse con niños malcriados en la calle como otro más de los mismos, insultar, insultar e insultar a quien no piense como él, sean propios u opositores.

Lanzar leyes en contra de los trabajadores, desconocer la deuda del IESS, restar apoyos en lugar de sumar, el rodearse de "come solitos" y tecnócratas deshumanizados, eso cuesta.

La sociedad no es boba y percibe que no están los que comenzaron esta farsa revolucionaria, que los ideales quedaron en el camino, que no solo son obras lo que hace un país, es el respeto al ser humano, así piense distinto, es el respeto, es la paz.

La derecha bien asesorada por la CIA, ha capitalizado ese descontento popular y ahora los falsos revolucionarios están temblando, convocando a los burócratas, que de tanta convocatoria ya lo odian más que los mismos opositores. Dónde están los miles de "comunistas ecuatorianos" de Veitimilla y Cia, Dónde los millones de ciudadanos revolucionarios, dónde los "honestos somos más". ¿Dónde? En las calles no, porque esta farsa de revolución se acabó.

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Camarada Alba Valarezo Jaramillo

 Que el gobierno nacional permita que los trabajadores organizados también tengan el derecho de plantear en diálogo su rechazo a las enmiendas y reformas que vulneran sus derechos. 

 Desde su aparición en la palestra de la vida nacional el 15 de noviembre de 1922, cuando la respuesta a sus exigencias:
 Jornada laboral adecuada, mejoras salariales, rechazo a la explotación de la incipiente clase obrera y de todo el pueblo, la respuesta fue el asesinato y la desaparición de los cadáveres echándolos a la ría, hecho plasmado para la posteridad en la obra cumbre de ese excelso escritor comunista Joaquín Gallegos Lara, homenaje peremne para los trabajadores.

 múltiples jornadas han escrito en defensa de los derechos del pueblo, su acción para que las dictaduras oprobiosas como la de 1963, o gobiernos represivos como el de arroyo del Río, Febres Cordero, Hurtado que sucretizó la deuda externa o Mahuad que hizo el feriado bancario, han puesto no solo sus opiniones sino también los muertos, con total entrega lo más preciado para cualquier humano su vida, no han sido seres anónimos : Dolores Cacuango, Tránsito Amaguaña, Enrique Gil, Segundo Ramos, Pedro Saad, Cesareo Valverde, Juan Vásquez, José Vásquez, Luis Valdiviezo, Excipión Vinueza, Alba Calderón, Se plantaron firmes frente a la derecha para exigir respeto para el pueblo, dejándonos ese ejemplo de lucha por lo que en la actualidad son los herederos legítimos de esas luchas y hoy agrupados en la confederación de trabajadores del ecuador, con 69 años.


 En la vida del país, lideran sus planteamientos y esperan ser los interlocutores válidos, reconocidos por los trabajadores y el pueblo, premisas necesarias a las que se suman el reconocimiento de que esperamos el mismo trato que están recibiendo otros sectores de nuestro país. Porque sabemos que lo único que tienen son las cadenas que perder!!! y su análisis objetivo porque reconocemos plenamente a la derecha y sus objetivos de dar al traste con la voluntad popular, cerca de cien años en la brecha y sabemos cuál es nuestro rol histórico, todo el país sabe como hemos enfrentado a la derecha rapaz.

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